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The Dig

23 agosto, 2008

Hoy voy a escribir un poco sobre un juego publicado en 1995 por LucasArts que aún sigue siendo uno de mis favoritos después de tantos años.

Un videojuego que tardó mucho en salir a la luz, pues su desarrollo consumió 6 años, 3 revisiones totales de guión y 3 directores de proyecto distintos. Basado en una idea de Spielberg, que en principio iba a ser un capítulo de “Cuentos Asombrosos”, pero su complejidad resultó muy cara e inviable para la tv. Se pensó en hacerlo película, pero la tecnología de la época y otros proyectos de los realizadores no permitió llevarlo a cabo. Varias películas posteriores han “bebido” de la historia, como “Armaggeddon” o “Deep Impact”.

Quizás no tenga la frescura y diversión de otros titulos de la casa, pero si derrocha calidad a raudales en la historia, originalidad, ambientación y música. Otras aventuras de LucasArts no te transmiten tantos sentimientos como lo hace ésta, razón principal de su “fracaso” comercial: era un juego demasiado serio, que no tenía el sentido del humor de otros títulos, con unos dialogos muy densos y unos personajes con un marcado carácter. La dificultad está muy descompensada, con partes muy complicadas y otras demasiado sencillas, pero la grandeza de este juego reside en la capacidad que tiene para absorberte y ponerte en situación: 3 personas se hallan perdidas en un planeta desconocido y tienen que sobrevivir. Simplemente eso.

Para la puesta en escena, los dialogos escritos por Orson Scott-Card, un afamado autor de novelas de ciencia ficción, son de una enorme complejidad y a la vez casuales, incluso los dialogos de “relleno”. Ésto hace que el jugador sienta cierta “empatía” con los personajes.  Aun así, el guión incorpora muchas frases hechas que le dan mucha personalidad, lo cual no los ha librado de críticas calificándolos de manidos y muy efectistas. También ayuda mucho que dichos diálogos esten hablados, aunque el doblaje en español pierde mucho respecto al original en inglés: la voz de Boston Low (el protagonista) la interpreta el actor Robert Patrick (T-1000 en Terminator 2), por ejemplo. La calidad de las interpretaciones es sobresaliente con especial interés en el personaje de Ludger Brink, con un acento alemán muy conseguido.

El apartado gráfico está resuelto con maestría por muchos artistas, de los que destaca Bill Tiller. Sin embargo, en las secuencias animadas que se intercalan durante el desarrollo del juego, salen a relucir los diferentes artistas, estilos y directores de animación que ha tenido el juego, pues hay personajes que varían de aspecto en diferentes escenas. No es nada determinante, pero llama la atención.

Quizás lo que menos gustó a los fans de Lucasarts, que esperaban una aventura con más “acción” y más sentido del humor, eran las situaciones tan dramáticas que se dan en el juego.

Una vez que los personajes están en el planeta desconocido, pasa lo que tiene que pasar cuando juntas a un grupo de gente: surgen las disputas y cada cual se va por su lado porque tienen su propia idea de cómo volver a casa: buscando una manera de sobrevivir mientras averiguan como volver, investigando el mundo que les rodea y los restos de una civilización que habitó en el lugar.

En un momento determinado, el protagonista encuentra una muestra de tecnología alienígena, unos “huevos verdes”, a los que llama Cristales de Vida. Dichos “huevos” contienen una sustancia que llena de energia y regenera todo lo que toca, incluso devolviendo la vida a seres orgánicos.

La utilidad de ese descubrimiento será lo que cambie el transcurso de las vidas de los personajes y el devenir de los acontecimientos posteriores…

Tampoco es cuestión de destripar el juego a quienes no hayan jugado 🙂